Fiestas en Ecuador

EL CARNAVAL

Tanto ha sido el rechazo de la gente de buenas costumbres al carnaval, que en 1868 un Congreso extraordinario expidió un decreto prohibiendo completamente este juego. No fue el único ni el último. A pesar de tan loables intenciones, el Carnaval ha sido una de las fiestas más arraigadas del calendario. En el Azuay el pueblo lo disfrutaba y despedía con dulce de higos (higos cocidos con panela y servidos con queso) y mote pata (mote pelado con carne, tocino, longaniza), mientras que en Tungurahua y Chimborazo lo despedían con jucho (cocido de capulíes, duraznos, peras y panela); en Píllaro lo combinaban con corridas de toros. En pueblos de Bolívar, como Guaranda y san José de Chimbo, se veía al carnaval como una fiesta culta con bailes y versos cantados. Se preparaba la fiesta anticipadamente y se lo hace todavía, con la prohibición de trago, cuyes, gallinas, pavos y chanchos.

Poco a poco los juegos iban tomando tono y el agua empezaba a repartirse generosamente en algunos barrios, mientras en otros se compartía huevos y harina en granel. Todo esto mientras bailaba, cantaba, tocaba guitarra, flauta, bombos, rondadores, tomaba chicha de jora con chigüiles (masa de harina de maíz , manteca y huevos con condumio de queso, envueltos en la hoja de maíz y cocidos al vapor). Este humor seguía hasta el Miércoles de Ceniza. Desde el jueves hasta el domingo jugaban al gallo compadre (donde gana el que en un tiempo limitado, con los ojos vendados y después de darse algunas vueltas, logra cortarle la cabeza a un gallo enterrado hasta el cuello). En Guayaquil, en cambio, la gente celebraba la misa del Dios Momo en las primeras horas del Domingo de Carnaval; además hacia los llamados cascarones. Para ello se recogía todo el año los residuos de las espermas (utilizadas en el alumbrado doméstico), se los batía un mes antes del juego y se hacían estrellitas, canastillos de frutas, gajos de uvas, conchas, pajaritos, corazones, huevos, peras, manzanas, huevos, peras manzanas, flechas, y más para llenarlos de agua y arrojarlos en luchas callejeras. Esta tradición no ha desaparecido, pero los cascarones de cera fueron reemplazados por las bombas de plástico que se popularizaron tanto en la Costa como en la Sierra.

Si bien es cierto que muchas de estas costumbres se han perdido, el carnaval sigue siendo popular. Cada año se realizan campañas por desterrarlo, pero parecen destinadas a fracasar mientras haya niños traviesos y adultos con alma de niño.

 

LA MAMA NEGRA


A pesar de lo famosa que es la fiesta de la Mama Negra, no se conoce a ciencia cierta su origen. Al respecto existen distintas opiniones. Hay quienes piensan que se remontan al siglo XVIII, cuando Latacunga quedó arrasada por la gran erupción del Volcán Cotopaxi.

La población de ciudad, a raíz del desastre, empezó a rendir homenaje a la Virgen de las Mercedes o Santísima Tragedia, con la esperanza de que ella proteja a la ciudad de nuevas erupciones. De esta manera se habría iniciado la celebración, como una ofrenda religiosa por medio de la cual el pueblo manifiesta su fe y su cultura a través de actos sacramentales y de la música, danza, poesía, comedía y artesanía.

La fiesta se lleva a cabo cada 23 y 24 de septiembre, fecha que corresponde a los días de la Virgen de la Merced. Sin embargo el carácter pagano que tiene esta tradición motivó, por insistencia de algunos sacerdotes de la época, la suspensión temporal de la celebración. Esto no duró por mucho tiempo. Las autoridades de Latacunga se encargaron de promoverla y comenzaron a celebrarla nuevamente los primeros días del mes de noviembre, en homenaje a la independencia de la ciudad.

La conmemoración de esta fiesta en realidad comienza casi un mes antes de la fecha prevista, con el entrenamiento de los distintos papeles por parte de más de 15 personajes que intervienen en la danza. Toda la preparación y el plan de celebración va por cuenta del prioste mayor, quién durante el evento tendrá el papel de capitán que representa a los antiguos corregidores y encomenderos.

La figura central de la celebración es un hombre disfrazado de mujer. La Mama Negra usa una peluca, los labios pintados de rojo, la cara y las demás partes visibles del cuerpo de color negro. Va vestido con un follón rojo, camisa bordada de colores fuertes y pañolones que va cambiando en cada esquina. Este personaje lleva una muñeca negra elegantemente vestida que representa a su hija, y al son del tambor cabalga durante la procesión hasta llegar a la iglesia de la Merced. Diferentes enmascarados acompañan la Mama Negra: el ángel de la estrella, los tiznados, el rey moro, los engastadores, el abanderado, los yumbos, y otros que van repartiendo trago a los curiosos que encuentran a su paso.

Este cortejo recorre las calles bailando y cantando al compás de las bandas típicas hasta las doce de la noche, hora de la misa de la gallina . Después toda la gente se dirige a la casa del prioste, donde su esposa da de comer y beber a los invitados.

La fiesta de la Mama Negra hoy en día se festeja tanto en septiembre, como en noviembre, pero la primera es una celebración con matices religiosos llevada a cavo por el pueblo en honor a la Virgen de las Mercedes, y la segunda, si bien intenta conservar las características originales, es una fiesta enfocada a la promoción turística de la ciudad.

 

LAS FIESTAS DEL SOLSTICIO INTI RAYMI

La fiesta del Inti Raymi se celebra con el fin de adorar el agua, la tierra y el SOL, propia de los indígenas, posteriormente llamada por los españoles fiesta de “San Pedro”, se celebra anualmente, en todas las comunidades que pertenecen al cantón Cotacachi, provincia de Imbabura. La razón es honrar la cosecha a través de cantos, danzas, creencias, rituales, etc. La tradición de la fiesta no se ha perdido, por el contrario todos los meses de junio de cada año se revive con más fuerza, convocando a cientos de personas que se preparan para este gran acontecimiento. Lo que demuestra que la cultura indígena mantiene vivas sus raíces.

Cuenta la historia que hace varios siglos las comunidades incas llegaban desde todas las partes, realizando largas travesías, cruzando ríos, montañas y páramos. Lo hacían enfrentándose a las adversidades de la naturaleza y el objetivo era precisamente concentrarse a orillas del lago Cuicocha y así rendir culto al sol. La difusión que se da a esta fiesta es grande y llega a todas las comunidades vecinas, convirtiéndose de esta manera en un gran acontecimiento. Es en la provincia de Imbabura donde se desarrolla en toda su expresión. El san Juanito es la primera señal para indicar que el Inti Raymi o San Juan esta en pleno apogeo.

Se sabe que los preparativos empezaban con mucha anterioridad, los capitanes o jefes de cuadrillas de las distintas comunidades participantes se sometían a los llamados baños sagrados en cascadas y el objetivo era interiorizar los poderes negativos del diablo Uma o Supay para ganar la pelea. Al término de la fiesta regresaban a la fuente para las clásicas limpias. Luego se realizaban las peregrinaciones por el poblado, y en todos los patios de las casa se llenaban las mesas con chicha y cuyes para todos.

Al siguiente día la alteración del orden era evidente. Por las esquinas aparecían los sacharunas, curiquingues, diablitos danzante, etc, que bailaban al son de los pingullos y tambores. Toda esta algarabía tenía un solo propósito, tomarse la plaza de San Juan cerca de Otavalo. La toma de la plaza se hacía a la fuerza, la pelea es cuerpo a cuerpo, con piedras, palos, y cabrestos de rabo de toro, dejando como resultado muertos y heridos.

Esta tomo simbólica del espacio físico que antes les pertenecía, y que luego les fue negado a los indígenas, es una forma de denuncia de éstos, para con el patrón quien pierde en esta celebración su posición jerárquica, y los indígenas en los patios de las haciendas adquieren poder.

Hoy en día la celebración es mucho mas calmada, menos violenta pero aún así se vigila mucho esta toma de las plazas, pues los indígenas mantienen conceptos andinos y la pelea ritual tiene una visión de purificación, para que el resto del año se pueda vivir en completa armonía. Sin embargo el mestizo lo mira como un peligro, de una u otra forma se toman todas las precauciones , para que no se den desvanes en la celebración; donde la chicha, el maíz, y el San Juanito ratifican su pertenencia. La fiesta del Inti Raymi en Imbabura generalmente se planifica de la siguiente manera. El 29 de junio se festeja San Pedro, el 30 se festeja San Pablo, y el primero de julio se dedica a las mujeres.

 

EL DIABLO HUMA


Enmascarado que acompaña a los aricuchicos en las festividades relacionadas con la cosecha al norte de Quito. La palabra huma, significa en Quichua “cabeza”, por lo que su nombre cabeza de diablo. La máscara del Diablo-Huma es de tela, azul oscuro o rojo y le cubre hasta la mitad del pecho. Dos agujeros corresponden a los ojos y uno a la boca.

Las orejas se representan por una par de asas embutidas de trapo y de idénticamente manera una tercera representa la nariz. En la parte superior lleva tres hileras de 4 cachos o cuernos también embutidos de trapo. La máscara tiene dos caras, la posterior es similar a la anterior, decoradas con varios dibujos y adornados de hilo de color. Lleva camisa de color, pantalón bombacho o un zamarro y en una de sus manos lleva un largo “fuete” o fuste que blande mientras camina, sin dejar de emitir sucesivos silbidos. A diferencia del Aricuchico, el Diablo huma toca instrumentos de viento: churos, flautas y rondines.

Previamente a su aparición en las comparsas de San Juan o San Pedro, y de idéntica manera que los Aricuchicos, se baña tres días en una cascada (paccha) para compactarse con el diablo y adquirir poder y habilidad necesaria para el combate ritual que protagonizaba en otros tiempos o, simplemente, para adquirir las energías necesarias que adquiere se extenuante baile; ritual que se realiza hasta la actualidad.

 

BAILE DE LAS CINTAS O TUCUMAN

‘Doce contradanzas tejen el tucumán, sobre un palo de ‘maguey’ de unos cinco metros de alto, coronado por una bandera del Ecuador, llamado ‘pabellón’, de la parte alta penden 12 cintas de estameño de siete o más metros de largo, es sostenido finalmente al suelo por uno o más viejos, rucos o cachimberos, mientras los señores de la contradanza tejen y destejen sus labores.

El baile de las cintas puede realizar doce, dieciséis, veinte, veinticuatro o treinta y dos contradanzas’ (Landívar, 1968 a; p.64)

El baile de las cintas, que es practicado tradicionalmente en las fiestas religiosas, ha pasado a formar parte del folklore educativo.

Escuelas y colegios ‘disfrazan’ a los niños de danzantes, realizándose el baile de cintas fuera del contexto ritual tradicional.

 

LA FIESTA DE LAS FLORES Y LAS FRUTAS

El 17 de febrero de 1950, en la municipalidad de Ambato, se formula el Acta de fundación de la Fiesta de la Fruta y de las Flores, como la prueba más típica de la legítima ambateñidad que anima a la ciudad y a la provincia, según dice el texto de aquella acta, y el 30 de Octubre del mismo año se promulga la ordenanza que funda y estatuye la Fiesta de la Fruta y de las Flores, así como también los Juegos Florales.

Desde 1951 hasta 1959 inclusive, el centro Agrícola Cantonal de Tungurahua, con la colaboración del municipio y de otras entidades, realizó este certamen de la ambateñidad. Y desde 1960, como era de su legítimo derecho y de acuerdo a la ordenanza al respecto, el Ilustre Ayuntamiento ambateño tiene a su cargo la celebración anual de la Fiesta y las Frutas. (Molina, C., 1975: 11).

Ambato es la primera ciudad del Ecuador que ha logrado erradicar el carnaval con agua; ha sustituido esta práctica con eventos de distinto tipo en los que la participación popular es masiva … El programa de la fiesta es de lo más variado, se encuentran festivales folklóricos y de la canción, juegos florales, mingas, juegos pirotécnicos, ferias del plato típico, teatro, exposiciones artesanales y frutícolas, bailes populares, concursos de disfraces, coronaciones de reinas, serenatas, etc. Destacan el Desfile de la Confraternidad y las corridas de toros.

En el desfile participan muchos colegios, masculinos y femeninos, con bandas de guerra, bastoneras, pendoneras y reinas. Asimismo desfila cada cantón de la provincia con su carro alegórico, su reina y su corte. Reinas de otras ciudades del país acompañan el desfile. Algunas comparsas representan el motivo de la fiesta: las flores y las frutas, las abejas, la miel y la riqueza de la zona. Hay un carro alegórico de la Asociación de Fruticultores del Tungurahua que representa el Guaytambito, el símbolo de la fiesta. Varios otros carros llevan motivos frutales o se adornan completamente con frutas de estación o propias de una zona como sucede con el de Patate que está hecho con mandarinas. Los carros llevan leyendas como “Ambato Jardín”, “Ambato Amistad”, “Ambato Confraternidad”, “Tierrita Linda”, etc.

En las corridas de toros, al estilo español, participan de manera especial los toreros de la localidad. La plaza presenta llenos totales, los alternantes se esmeran en sacar el mejor partido al entierro y el público ovaciona o pifia pero en general es generoso para la concesión de orejas. Cuando la fama lo amerita, el torero es sacado en hombros, qué mejor si se trata de un lugareño.

 

TOROS DE PUEBLO

Luego de la conquista los españoles trasladaron, a lo que hoy es el Ecuador, el idioma, la religión, sus costumbres, tradiciones y aficiones. Así, desde el siglo XVII, la fiesta de los toros estaba arraigada en los criollos americanos y también en los indígenas. Fue convirtiéndose en una fiesta típica de la América española, y sin perder su origen, tomó naturaleza propia en estas tierras.

Los toros de pueblo en Ecuador son un festejo popular arraigado en nuestra cultura. En muchas provincias de la sierra se realiza las tradicionales corridas de “toros de pueblo”, realizadas en la plaza principal, en la que participan novilleros y aficionados que de manera espontánea ingresan a la plaza a torear. Se acostumbra torear para sacar la llamada “colcha”, que consiste en una tela amarrada al cuerpo del toro, que contiene, por lo general, billetes. Aquí los toros no mueren: son toreados por el público y no por “matadores”. La fiesta es amenizada por bandas de música.

 

LA RAMA DE GALLOS


Segundo Feliciano de la Torre Catucuamba. Información sobre la rama de gallos
En la Fiesta de San Juan o Inti Raimi que se celebra en el mes de junio de cada año, en la comunidad de Abatag, Parroquia de San Pablo del Lago, Cantón Otavalo, Provincia de Imbabura, se mantiene la tradicional costumbre de la “Entrega de la rama de gallos”. Coincide esta fiesta con las cosechas del maíz en la comunidad y en la zona.

En la comunidad de Abatag la rama de gallos se acostumbra entregar al Cabildo de la Comunidad en los días 29 y 30 del mes de junio, es decir, al finalizar la fiesta de San Juan… En años anteriores, se entregaba la rama de gallos a los dueños de las Haciendas de Cusín, La Vega, La Clemencia…

Desde hace algunos años, los priostes de las “Ramas de gallos” se relacionan con los mismos organismos directivos: con el Cabildo o con las autoridades de la propia comunidad o de otras comunidades como Imbabura, Cusimpamba, o con los representantes de las Asociaciones o Cooperativas Agrícolas del lugar…

Existen varias formas de entrega de la rama de gallos, en Abatag es la siguiente: el prioste pide a los participantes mas cercanos (hermanos, padres, hijos, cuñados, yernos) que lleven en sus manos un gallo. Estos acuden elegantemente vestidos o disfrazados para acompañar al prioste o capitán de gallos, quien se distingue también por su elegancia: lleva un sombrero adornado con cintas de varios colores y un zamarro; en la una mano, una botella de trago y, en la otra, un gallo blanco adornado con cintas de varios colores en las alas y en la cresta; también, en las alas del ave se colocan billetes.

Junto al prioste va su esposa, llevando en la una mano una botella de trago y, en la otra una paloma blanca, igualmente adornada de cintas de color. A éstos les acompaña el grupo de parientes y familiares que va con los gallos, tras este grupo, se ubican todos los asistentes a la fiesta; le sigue la banda de músicos. En ciertas ocasiones la entrega de la rama de gallos es amenizada por los “Sanjuanes”, grupo de bailarines disfrazados con zamarros, que brinda la música con guitarras, armónicas y rondines.

En la casa del mismo prioste y durante el recorrido se revientan voladores y truenos, para amenizar la fiesta . En el recorrido también se lleva un castillo: un armazón de carrizo de diversas formas al que se amarran pan, plátanos, naranjas, maíz, fréjol, zambos, pequeños, ají, cebolla, botellas de trago, piñas, entre otros productos.

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